JoAnn McFatter
Al igual que toda la creación gime por la manifestación de los hijos de Dios, hay un gemir unificado que clama: "¡Oh...! ¡Que nosotros veamos a Jesucristo!" Este canto silencioso de la creación todavía está por expresarse en el dulce alivio que se producirá cuando Él aparezca sobre la tierra.
Al salir los hijos de Dios con el poder del amor puro, moviéndose a través de la tierra para realmente traer el Reino de Dios del Cielo a la tierra, creo que empezaremos a oír e incluso ver como la creación va cambiando su sonido.
No se trata sólo de la humanidad, sino de la creación entera. Esta tierra y el Cielo serán reemplazados por un nuevo Cielo y tierra al abrirse el camino para que el amor perfecto resida una vez más tal y como pone en Apocalipsis 21:1:
Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe.
Esta será la restauración del amor y de todas las cosas que se rinden a Él, que están en unidad con Él, la Persona del amor perfecto: Jesucristo. "¡Oh...! ¡Que nosotros veamos a Jesucristo!"
DESPIERTA EN NOSOTROS EL AMOR
Tal vez se requieran catástrofes, dificultades, crisis económicas, etc., para que en nosotros se despierte el amor. Uno de mis versículos preferidos de toda la vida ha sido Romanos 13:11-14:
Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
El despertar al amor está cercano. De un modo u otro, descubriremos que la vida no tiene sentido a menos que vivamos como personas "nacidas de lo alto".
Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Juan 3:1-3
Uno de los modos en que Dios torna el mal en bien en nuestras vidas es eliminando toda distracción. Estamos siendo obligados a ver qué es lo realmente importante, y durante este proceso permitimos que florezca el amor.
Esta es una invitación motivada por el amor. Nosotros somos los que elegimos ver o no ver con "ojos que ven la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes", incluso si vienen a nosotros las penurias.
Hace años, el Señor me habló en un sueño diciendo: "Te voy a enseñar a amar". Yo estaba ilusionadísimo de que Él me hubiera visitado, hasta que unos días más tarde se produjo el evento que resultó ser el cauce de mi lección de amor.
Por supuesto, tal y como pueden imaginar, esta fue la peor pérdida, traición y doloroso agujero sin fondo que experimenté jamás. Pronto me di cuenta de que no podría superarlo con amor a través de mis propias fuerzas, y que sólo a través de la gracia lo lograría, por lo cual clamé por gracia. Ni siquiera pude clamar pidiendo amor, sino solamente gracia para sobrevivir el tramo hacia el amor.
Yo creo que lo que "nace de lo alto" se fabrica así. Juan conocía el amor más que ningún otro. Él lo vivió siendo "el discípulo a quien Jesús amaba". Realmente tenemos que experimentar lo que es ser amados por Él para poder conocer el amor, y así convertirnos en amor. En esencia, es un estado de poder responder automáticamente a cualquier situación.
Me encanta estar cerca de alguna persona inusual que haya profundizado en el trayecto de convertirse en amor, ya que ahí, pase lo que pase, habrá seguridad y falta de enjuiciamiento. No quiero decir que admitamos cualquier cosa ni que desechemos los principios en Dios. Pero como diría Pablo:
¿Qué, pues, diremos?
¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
En ninguna manera....-Romanos 6:1-2a
Sin embargo, deberíamos desear caminar en su amor perfecto que echa fuera el temor, para que Su bondad nos lleve al arrepentimiento.
Muchos de nosotros no fuimos criados con este entendimiento, por lo cual nuestro filtro está contaminado.
Tendemos a oír y ver a través de nuestras creencias dañadas por la falta de experiencia de verdadero amor. Una vez más, se levanta el clamor: "¡Oh...! ¡Que nosotros veamos a Jesucristo!" Esta será nuestra única salvación y solución.
HEMOS DE VER A CRISTO CARA A CARA
Yo jamás en toda mi vida he sentido tanto la necesidad de verle a Él cara a cara. Hay un profundo gemir en nosotros por encontrarnos con Él por nosotros mismos, y no simplemente leer la interpretación de Sus palabras que nos dan los demás ni leer una opinión más que tengan otras personas.
En todas nuestras reflexiones, estudios y oraciones, no hay nada que pueda reemplazar un encuentro con Él. Me refiero a un encuentro cara a cara que no sea ni imaginado ni en una visión, sino una visita del Mismo Señor Jesucristo, donde nos pellizcamos para asegurarnos de la realidad.
Al continuar el Espíritu y la Novia clamando: "¡Ven!", que sea cara a cara Y el reflejo del amor personificado en la tierra a través de aquellos que le han experimentado a Él. Que sea incluso el amor que echa fuera todo temor y sana toda enfermedad moviéndose en y a través de nosotros.
A continuación leemos unos versos de una canción que compuse durante aquel periodo de mi vida:
Proyecta sobre mí Tu sombra, que Tu Luz brille sobre mi alma
Pues en Tu presencia las tinieblas se disipan de mi vista,
Y todas las cosas son ensombrecidas por Ti.
Él me dijo que nosotros éramos como "luz atrapada" y me dejó la impresión de que cuanto más seamos "uno" con Él, más nos envolverá Su amor, y mayor sería la luz que saldrá a la superficie y resplandecerá.
Originalmente fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Él se llama a Sí Mismo Luz y Amor. Que todas las cosas sean ensombrecidas por Ti.
"¡Oh...! ¡Que nosotros veamos a Jesucristo!" - Cara a cara y obrando a través de cada uno de nosotros en días venideros. El poder del amor manifestado en la sanidad de corazones y enfermedades.
Al resonar el amor en y a través de nosotros hace que decenas de demonios reconozcan la autoridad del sonido del amor en nuestra voz, lo cual provoca su huida. ¿Sabrán que somos cristianos por el amor que tenemos?
JoAnn
WhiteDove Ministries
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